Suministro Vitamínico
Cubrir las necesidades vitamínicas de forma óptima
La medicina ortomolecular utiliza vitaminas en dosis terapéuticas para curar y prevenir enfermedades.
Esto se basa en la constatación de que las personas ya no pueden satisfacer sus necesidades de vitaminas relevantes para la salud únicamente a través de la alimentación.
Las vitaminas tienen coenzimas en juego en casi todas partes del cuerpo: las vitaminas B, por ejemplo, son importantes para el metabolismo energético, la división celular y la producción de hormonas. Conocidas como el alimento para los nervios (¡olvídate del chocolate!), ayudan a mejorar la concentración, la memoria y la resistencia. Nadie las llamará celebridades de segunda categoría, ya que son una excelente manera de prevenir el Alzheimer, la demencia y la depresión.
Los antioxidantes como las vitaminas C, A, E y la coenzima Q10 mantienen a raya los radicales libres. Protegen las células y ayudan a la regeneración de órganos, como el hígado. En general, se ralentiza el proceso de envejecimiento, se fortalece el sistema inmunológico y se reduce el riesgo de cáncer.
La vitamina D también previene el crecimiento descontrolado de células degeneradas. También desempeña un papel crucial en el metabolismo del calcio. La vitamina D entra en nuestro cuerpo principalmente a través de alimentos de origen animal como el salmón, los huevos, el queso y la mantequilla, un verdadero desafío para los vegetarianos.
Pero los vegetarianos no son los únicos que corren el riesgo de sufrir una deficiencia de vitaminas: las toxinas ambientales, la exposición a la radiación y el estrés han provocado que las dosis diarias recomendadas de vitaminas ya no sean suficientes en determinadas situaciones de la vida. Nuestros especialistas en medicina ortomolecular descubren exactamente qué cantidad de cada vitamina favorece la curación.
